20.01.2012

El recuerdo de Iván Heyn


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Iván Heyn asumió como presidente de la Corporación Antiguo Puerto Madero a fines de junio de 2010. Algunas semanas después, amablemente nos concedió una entrevista, la primera que dio en ese cargo.

Desde el primer momento, nos sorprendió por su juventud, pero especialmente por sus convicciones. Había que sentirse muy seguro para desde ese sillón, con los espejos de agua y las enormes torres de fondo, animarse a cuestionar el modelo de urbanización de Puerto Madero por no haber sido "redistributivo": "Debería haberse transferido una parte significativa de los ingresos obtenidos por la venta de estas tierras al resto de la sociedad, volcándolo por ejemplo a planes de viviendas y obras en zonas menos favorecidas de la ciudad", advirtió en ese reportaje.

Al poco tiempo, medios nacionales se hicieron eco de esa postura y difundieron la novedad: un economista de "La Cámpora" se ponía al frente de la Corporación Puerto Madero.

Mucho se ha dicho, durante este mes que transcurrió desde su trágico fallecimiento, sobre el "economista callejero". Y es verdad, así era Iván Heyn, un profesional impecable y un militante incansable, que desde todos los roles que ocupó en su corta pero intensa carrera defendió y trabajó por los objetivos de su causa, su "modelo". Con saco y corbata como funcionario, en jean y zapatillas desde el llano. Pero siempre con la fortaleza y entusiasmo que genera la lucha por los ideales.

Para describirlo, basta contar algunos aspectos de su paso por la Corporación, en donde nunca nombró un solo empleado propio e incluso carecía de secretaria personal. Todos los días Heyn concurría a las oficinas de Olga Cossettini al 700 y se ocupaba él mismo de la gestión, interiorizándose sobre las cuestiones administrativas de la entidad (licitaciones, obras, etc), y concentrando todas las decisiones.

Alguna vez, hace ya bastante tiempo, un desarrollador de nuestro barrio nos contó su experiencia con él: "Es tan inflexible como honesto", afirmó sorprendido, a sabiendas que esa actitud no es algo que abunda en la llamada "clase política". Y menos aún en Puerto Madero, tan proclive a generar tentaciones y deslumbramientos.

Además de representar al Estado Nacional como presidente de la Corporación, integró simultáneamente el directorio de Aluar, en defensa de los mismos intereses. Apenas 10 días antes de su muerte, había sido nombrado Subsecretario de Comercio Exterior, durante el segundo mandato presidencial de Cristina F. de Kirchner. A raiz de este nuevo cargo, renunció a la siderúrgica pero ya había confirmado que continuaría al frente de la Corporación hasta fines de junio, cuando vencían los dos años reglamentarios.

Ante su incomprensible y abrupta partida, quienes lo conocimos elegimos recordarlo con su carisma y energía arrolladora, vitalidad, compromiso militante, su personalidad encantadora. Siempre con esa mirada y sonrisa genuina, cómplice y cautivante.
Toda la Paz para Iván.

. En tu memoria: Vanesa Leibas, Directora de NuevoMadero.com

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